Sophia Education

Sophia Education Funds es una iniciativa con la misión de contribuir al cambio pedagógico del s.XXI y velar por los derechos de la infancia, comulgando con los valores del ASCD.org Y de la FDCW y suscribiendo las cartas de Derechos del Niño, además de disponer de un ideario propio, que se participa a los asociados.

Sophia trabaja en dos frentes: que se concretan en dos instrumentos diferenciados, @Sophiaeducationfunds que difunde el mensaje y los valores y la asociación Sophia for Education Talks, organización sin ánimo de lucro que trabaja los aspectos de educación, salud e infancia con el ánimo de ayudar a proveer a familias y educadores de productos y servicios de nueva generación, que contribuyan a la innovación pedagógica.

¿Qué nos gusta?

  • La Educación emocional y el mindfulness, que contribuyen al desarrollo de capacidades como la autogestión, autoregulación, autocrítica, autoimagen, autoconocimiento, autosuficiencia, pensamiento crítico, criterio propio, etc…
  • La escritura y la comprensión lectora, como elemento fundamental para desarrollar todas las competencias académicas y morales
  • Los conocimientos sobre todos los sistemas de gobierno, financieros y sociales.
  • Las actividades de orientación, supervivencia, cultivo, arquitectura y energías sostenibles, renovables y respetuosas.
  • La lógica y matemáticas aplicadas a la vida: matemáticas puras, estadísticas, cálculo y medición, dibujo técnico, sistemas palpables….
  • Las ciencias naturales a través de la exploración y experimentación para descubrir el mundo y el entorno desde la experiencia y la comprobación de hipótesis, hechos, causa y efecto.
  • La filosofía e historia como ejes para comprender la realidad presente y proyectar el futuro esperado con técnicas de comunicación, análisis, investigación y comprensión.
Sophia Classroom

Metodología Sophia

Preferimos la inspiración y el momento presente que una larga fila de métodos. Nos gusta el aprendizaje basado en proyectos, problemas o retos, pero construidos desde la propia curiosidad del niño.

Apoyamos su evolución sin condiciones (los ‘aprioris’ del adulto suelen cortar el flujo y consiguen objetivos más modestos que si se acompaña el aprendizaje hasta las últimas consecuencias); les liberamos de juicios y miedos, se les invita a experimentar y a tomar conciencia de los tesoros que estaban escondidos en el proceso que acaban de cerrar.

Se transforma el aprendizaje en conocimiento y -en la medida de lo posible- en sabiduría. Se abre un nuevo ciclo en cada pregunta que surge.

La importancia del adulto.

El adulto/-s que acompaña/-n el aprendizaje no sólo debe situarse también en el lugar de un aprendiz (…ya habéis llegado todos a la conclusión de que ellos son en realidad
nuestros maestros? ;)) sino que debe disponer de las habilidades de un mentor.

Estamos elaborando una guía de mentoraje para los socios.

Etimología – El origen de la palabra: mentor
En 1698, el marqués François de Fénelon (1651-1715) fue nombrado preceptor de los tres hijos del gran delfín de Francia, uno de los cuales era el duque de Borgoña. Como se trataba de un chico difícil, Fénelon escribió para él una historia titulada Aventuras de Telémaco (1699), sobre el hijo adolescente de Ulises, que había emprendido una expedición para hallar a su padre y librar así a su madre, Penélope, de los pretendientes que la asediaban. Como Telémaco era muy joven, en la narración de Fénelon, la diosa Palas Atenea toma la forma del anciano Mentor, que acompaña al heredero del reino de Ítaca, lo guía y aconseja.
El nombre griego del anciano amigo de Ulises, Mentor, proviene de la raíz indoeuropea men- ‘pensar’, ‘meditar’ y fue adoptado primero en inglés y luego en otras lenguas para referirse a una persona de cierta edad que guía y orienta a otra más joven.

Estos textos ha sido extraídos de los libros de Ricardo Soca La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras.

Un nuevo mundo educativo es posible.

Estamos inmersos en una sociedad ruidosa, que se queja del sistema educativo y de la poca preparación que se ve en los jóvenes; que pasivamente observa la paradoja de tener que dirigirse hacia ayudar a alcanzar las ‘competencias del siglo XXI’ mientras ‘generaciones perdidas’ es una expresión que ha salido del singular. Nos acompañan la ceguera y la sordera que nos hacen de barreras para parar el golpe de una realidad que nos supera .

El carácter no se cambia y nuestro ADN lleva el compromiso hasta las últimas consecuencias. Nuestro entorno, el que hemos visto durante estos años de trabajar en el mundo educativo, se
aferra a unas pautas obsoletas en aras a navegar el río del aprendizaje curricular, que desemboca en un mar de rankings, encabezados por PISA.

Como responsables de los niños que somos en tanto que sociedad, compartimos desde estas líneas nuestras preguntas : ¿Hemos asumido que la competencia educativa es exclusivamente de las escuelas? ¿Que la de la salud de nuestros hijos pende sólo de los médicos? ¿Estamos demasiado cansados cuando llegamos a casa? ¿Las escuelas no pueden educar en la diferencia porque hay demasiada diferencia?

Los niños de hoy son distintos. Lo captan médicos, pedagogos, docentes, … y los padres! Pueden decirnos ‘no’ a nuestros modos y lo hacen: siendo ‘incómodos’, ‘molestos’ o ‘dificultosos’ y nuestra reacción, sedándolos o acallándolos, es muy dura …

La razón de ser de Sophia Education Funds es la de contribuir a aliviar el peso del interrogante de ‘qué estamos legando a los pequeños y cómo lo estamos haciendo’. Formamos parte de un colectivo de iniciativas que nacen en Barcelona, con socios internacionales y con vocación global, para trabajar para los niños, para que cuando sean adultos puedan desarrollarse este mundo complejo que ya está aquí. Y, desde el servicio, estamos seguros de poder aglutinar las voluntades de padres, maestros, administraciones y de los propios niños para empezar a caminar: del ruido al silencio, de fuera a dentro, del ‘tener’ al ‘ser’.

Para más información os invitamos a la web de Sophia Education

Ideario Sophia :

Sophia Education Funds trabaja para defender los derechos de los niños.  Los niños del siglo XXI valoran las personas, las aman sin juicios e hipocresías, tal y como son y para ellos es imprescindible la autenticidad. Nosotros,

En tanto que educadores:
1.- Entendemos que los educadores, en sentido amplio, tienen un fuerte ascendente sobre los tutelados, si aquellos tienen expectativas constructivas y positivas sobre éstos, favorecerán su positivismo y alejarán la interiorización de lo destructivo.
2.- Ayudamos a discernir entre el ‘problema’ y el ‘conflicto’ y les proporcionamos herramientas de resolución de conflictos.
3.- Podemos tener el ingenio de orientar nuestras respuestas hacia sus preguntas a través de un: ‘me lo pensaré’, dándoles la referencia de que pensar para resolver es una opción que ellos también pueden elegir.
4.- Nos gusta el derecho a cambiar de idea, asumir este derecho da opción a revisar, a conseguir en un formato no estático. Mientras se está vivo hay opción de cambio.
5.- Reconocemos que como personas nos podemos encontrar en estados alterados o de estrés, pero que en estas condiciones no podemos educar en el respeto y en el afecto, en la estima y la adhesión constructiva. Nuestro compromiso
puede pasar por ver que no es el mejor momento y adecuar el día, los niños lo entienden y lo pueden aprovechar para aprender a gestionar sus ‘malos días’.
6.- Somos limitadores positivos, protectores y orientadores. Gestionamos la autoridad positiva.
7.- Pedir es valorar y respetar. Pedir es un camino para enseñar a pedir.
8.- Los aciertos, las valoraciones positivas y las cualidades se deben decir. Con frecuencia si puede ser.
9.- Nuestras expectativas sobre los tutelados a menudo son profecías (efecto Pigmalión), cuando, de hecho, sólo son valoraciones personales de los potenciales actuales.
10.- Nuestros enemigos son las censuras y descalificaciones.
11.- Suscribimos que el amor es el único verdadero camino para el aprendizaje.

En tanto que adultos:
1.- Entendemos el género humano desde una perspectiva sistémica y lo aceptamos con sus claroscuros.
2.- Aprovechamos las herramientas que nos ayudan a desarrollar la conciencia, para calmar el conflicto interno y tender a la paz, a través de la observación, de la aceptación y de la rendición.
3.- Hacemos lo que está a nuestro alcance para reeducar emocionalmente, cuestionándonos la propia forma de sentir, de oír a los demás y el mundo y poder establecer nuevas formas saneadas de relación.
4.- Vivimos responsablemente. Las cosas exteriores no son causa de lo que sentimos, a pesar de tener incidencia. Nosotros decidimos cómo vivir y aceptamos las consecuencias de nuestras decisiones.
5.- Tenemos el derecho a expresar nuestra singularidad y la opción de mostrarnos y las queremos respetar en todos los seres.
6.- A menudo somos espejos, si el otro no nos hace caso (hijos incluidos) probablemente es que ellos viven que nosotros tampoco les hacemos caso.
7.- Nos gusta la congruencia del lenguaje verbal con el no verbal.
8.- Estamos a favor de recuperar sensibilidades y el sentido de la compasión en su acepción etimológica de ‘compartir pasión’.
9.- Somos conscientes del valor de cada ser humano.
10.- Nos gusta la generosidad. Amarse a uno mismo es generoso .
11.- Somos conciencia.

En tanto que padres:
1.- Entendemos que los hijos no son ‘domesticables’, son un eslabón en la cadena de la vida.
2.- Nuestro papel es de transmitirles los valores del respeto y la responsabilidad en sentido amplio, de forma desprendida.
3.- Somos portadores de la memoria cultural de nuestra comunidad, que hará que nuestro hijo tenga una identidad concreta en el valorar, sentir, imaginar, pensar, hablar, percibir y hacer. Y con este legado podrá enriquecer a los iguales de diferentes
procedencias.
4.- El cuidado de los niños pasa por potenciar el sentido del humor – que nos aleja del dramatismo – y huir del miedo y de estrategias de sumisión en que se han basado las culturas que nos han precedido.
5.- Las cosas que nosotros compartimos (afectos, alegría de los pequeños éxitos) ayuda a hacer los hijos personas que estarán alegres al alcanzar sus metas y que las compartirán.
6.– Nos damos cuenta de que, si bien hemos sido adiestrados para la supervivencia con los modelos de nuestros padres y abuelos, estos modelos y métodos autoritarios pasados no nos sirven para el futuro.
7.- La imagen que los niños tienen de sí mismos pasa por la imagen que tienen de los cuidadores y de la propia experiencia en resolver. Esta imagen es orientación.
8.- No se estima igual a dos hermanos. Decir que amamos igual es engañoso, es fundamental presentar un cariño singular para cada ser.
9.- Los hijos aceptan un obedecer razonable; mandar continuamente es programarlos en desobedecer. Si se les respeta, si se tienen en cuenta, ellos colaboran.
10.- La responsabilidad necesariamente va ligada a la opción de poder: los hijos son capaces de asumir las responsabilidades ligadas a cada edad si no se les incapacita sobre protegiéndolos.
11.- Calidez, besos y caricias son tesoros.